Ambos instrumentos son derivados, pero funcionan de forma diferente:
Los futuros suelen ser más simples y líquidos para especular, mientras que las opciones permiten limitar el riesgo con estrategias más complejas.
Los ETFs permiten invertir en el índice sin operar derivados:
Los ETFs son más accesibles para inversores minoristas a largo plazo, mientras que los futuros ofrecen ventajas para traders activos que buscan exposición rápida, apalancada y flexible.
Los CFDs (Contratos por Diferencia) son instrumentos ofrecidos por brokers OTC (fuera de mercados regulados):
Los CFDs son útiles para traders de corto plazo con capital limitado, pero los futuros son preferidos por su seguridad, liquidez y estandarización.
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