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Noticias El inquietante negocio de las apuestas sobre guerras y la desensibilización social: El caso Polymarket y la instrumentalización política

Cuando la tragedia se convierte en un activo financiero: El auge de los mercados de predicción sobre conflictos​


Antes de que un ataque israelí, en el primer día del conflicto con Irán, acabara con la vida del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, un usuario bajo el seudónimo "Magamyman" ganó más de 553.000 dólares. ¿Cómo? Apostando por el fin del gobierno de los ayatolás en Polymarket, una plataforma que se autodenomina el mayor mercado de predicciones del mundo.

Este evento no es un caso aislado. Representa la punta del iceberg de una industria emergente y profundamente controvertida: la mercantilización de la guerra, la muerte y la inestabilidad geopolítica a través de apuestas financieras.

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¿Cómo funcionan estos mercados de la muerte?​


Los mercados de predicción operan mediante "contratos de eventos". Los usuarios pueden apostar sobre la ocurrencia o no de un suceso específico. El rango de temas es vasto e inquietante:

  • Ganadores de premios Oscar.
  • La fecha del "regreso de Jesucristo a la tierra".
  • El derrocamiento o muerte de un líder político en una fecha concreta.
  • La probabilidad de un ataque militar.

En el caso de la apuesta sobre Jamenei, el contrato se resolvió en cuestión de horas tras el inicio de la "Operación Furia Épica", generando ganancias instantáneas para quienes apostaron por ese desenlace.

Polymarket alberga actualmente más de 100 apuestas activas relacionadas con la guerra de Irán. Se han negociado más de quinientos millones de dólares en la plataforma especulando sobre ataques militares entre Estados Unidos e Irán.

Un vacío legal y ético: La operación en aguas no reguladas​


La clave del modelo de Polymarket reside en su ubicación operativa. Las leyes federales de EE.UU., como las que administra la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC), prohíben explícitamente las transacciones basadas en asesinatos, guerras o actos de terrorismo.

Sin embargo, Polymarket opera principalmente en mercados extranjeros no regulados. Su acceso es sencillo y anónimo:

  • No recopila información personal detallada de los clientes.
  • Solo requiere una billetera de criptomonedas para operar.
  • La identidad de grandes apostadores como "Magamyman" permanece en el anonimato.

Esta opacidad, según Alex Goldenberg, investigador del Centro Miller de la Universidad de Rutgers, hace que sea "más difícil identificar de manera efectiva a los operadores con información privilegiada o la manipulación del mercado". En otras palabras, cualquiera con conocimiento previo de un ataque militar o un evento político sensible podría lucrarse ilegítimamente, y sería casi imposible rastrearlo.

El caso contrastante: Kalshi y los límites de lo regulado​


La diferencia con una plataforma regulada en EE.UU. es abismal. Kalshi, competidor directo de Polymarket y sujeto a la supervisión de la CFTC, se ha mostrado renuente a ofrecer contratos directamente vinculados a la muerte.

Su director ejecutivo declaró en X: "No cotizamos mercados directamente vinculados a la muerte... Los futuros del petróleo pueden ser mercados indirectos para la guerra y la muerte. Pero creemos que eso es diferente a tener un mercado que se decide directamente tras el fallecimiento de una persona".

Cuando falleció Jamenei, Kalshi se negó a pagar las ganancias de las apuestas que predecían su caída. En su lugar, reembolsó a los usuarios al último precio negociado antes del evento. Esta decisión, técnicamente conforme a la regulación estadounidense, ha generado demandas por parte de los apostadores.

La psicología del riesgo y la desensibilización social​


Más allá de los aspectos legales, expertos en psicología del dinero y comportamiento social alertan sobre los efectos corrosivos de esta práctica.

Hanna Horvath, planificadora financiera certificada, lo expone claramente: "Si uno percibe el mundo como un lugar cada vez más transaccional... eso a menudo conduce a un comportamiento poco empático o comunitario".

El mecanismo es perverso:

  • Un evento trágico (un ataque con misiles, la muerte de un líder) se reduce a una resolución binaria (Sí/No) en una pantalla.
  • Esa resolución se traduce inmediatamente en una ganancia o pérdida económica para el apostador.
  • El cerebro asocia el evento geopolítico con una recompensa financiera instantánea, no con su coste humanitario o sus implicaciones éticas.

Alex Goldenberg advierte: "Cuando un ataque con misiles se convierte en una resolución afirmativa y una compensación económica, prácticamente se está condicionando a la gente a sentir entusiasmo ante eventos que deberían generar conversaciones serias... cambia radicalmente la forma en que las personas interactúan con la realidad".

De la especulación al acoso: Cuando los apostadores cruzan la línea​


Los incentivos financieros pueden llevar a comportamientos extremos. Un caso documentado involucró al periodista israelí Emanuel Fabian. Recibió amenazas de muerte y acoso por parte de apostadores en Polymarket que lo presionaban para que modificara su cobertura sobre la interceptación de un misil iraní.

¿La razón? Según las reglas de una apuesta específica sobre "¿Irán ataca a Israel?", los ataques interceptados no contaban como un "Sí" válido para resolver el contrato. Con más de 14 millones de dólares en juego, algunos apostadores intentaron influir en la fuente de información que determinaba el resultado de su inversión.

Polymarket afirmó haber bloqueado las cuentas implicadas, pero Goldenberg señala que esto no es un incidente aislado: "Este problema irá en aumento... La misma dinámica se está dando ahora con los periodistas que cubren conflictos en curso".

La semántica del asesinato: ¿Cuándo una apuesta se convierte en un incentivo para la violencia?​


Un análisis profundo del sitio especializado BetBreakingNews introduce el concepto de "la semántica del asesinato". El argumento es que cualquier mercado cuya resolución dependa de la supervivencia, aparición pública o permanencia en el cargo de una persona, conlleva un incentivo implícito en contra de esa continuidad.

Sean Guillory, neurocientífico cognitivo y coautor del análisis, lo explica sin ambages: "En los mercados de predicción, el mundo entero es un campo de juego, y cualquiera que crea tener la capacidad de influir puede hacer lo que sea necesario para lograrlo".

No se necesita un contrato titulado "¿Será asesinado X?" para crear un mercado de la muerte. Basta con que el resultado financiero esté ligado, directa o indirectamente, a la suerte de un individuo en un contexto de conflicto.

La lenta respuesta regulatoria y la sombra de la política​


Frente a este panorama, la respuesta regulatoria en Estados Unidos ha sido lenta y ambivalente.

Recientemente, los congresistas demócratas Mike Levin y Adam Schiff presentaron un proyecto de ley para prohibir cualquier "contrato que involucre, se relacione o haga referencia al terrorismo, el asesinato, la guerra o la muerte de una persona".

Por su parte, la CFTC emitió en marzo directrices indicando que podría bloquear contratos "contrarios al interés público", pero no estableció una prohibición absoluta. Esta ambigüedad deja un margen de actuación enorme para plataformas como Polymarket.

La situación se complica con los vaivenes políticos. La administración del presidente Donald Trump puso fin a dos investigaciones federales sobre Polymarket iniciadas durante el mandato de Joe Biden. Además, Donald Trump Jr., hijo del expresidente, se desempeña como asesor de Kalshi, y Polymarket finalmente recibió aprobación regulatoria a finales de 2025 para lanzar una versión de su aplicación regulada por la CFTC en EE.UU.

La espiral de la normalización: De la observación a la participación​


La psicología de las multitudes y el efecto de visibilidad juegan un papel crucial en la expansión de estas apuestas. Las plataformas suelen mostrar clasificaciones de los mejores apostadores y sus ganancias millonarias, creando un poderoso efecto de arrastre.

Polymarket entrevistó en su blog a un usuario europeo llamado "Betwick", quien afirma haber acumulado 800.000 dólares en ganancias. "Betwick" admitió que se inspiró para apostar al ver las enormes sumas que ganaban otros en la clasificación.

Sin embargo, también relató haber perdido el 70% de su capital en una apuesta fallida sobre un ataque de Israel a Irán, atribuyendo la pérdida a estar "tilted" –un término del póquer que describe cómo las emociones nublan el juicio–.

Hanna Horvath analiza este fenómeno desde la perspectiva económica: "La forma en que la mayoría de la gente acumula riqueza no es muy atractiva. Es un proceso lento. Lleva décadas. Pero mucha gente... ve a sus compañeros ganando todo ese dinero en 24 horas, y piensan: 'Bueno, yo quiero hacer eso'".

Un paralelismo sórdido: La instrumentalización política de la guerra​


Este clima de mercantilización de la tragedia encuentra un eco perturbador en la esfera política estadounidense. La CNN desveló un correo electrónico de recaudación de fondos del comité de campaña del presidente Trump, "Never Surrender, Inc.", que utilizaba la guerra de Irán de manera cínica.

El email, que incluía una imagen del traslado digno de soldados caídos en la Base de la Fuerza Aérea de Dover, prometía a los donantes acceso a los "informes privados de seguridad nacional" de Trump. El mensaje rezaba: "Soy el comandante fuerte que enfrenta a los tiranos, aniquila a los terroristas y nunca retrocede... Esto es para patriotas dispuestos a defender esa fuerza inquebrantable. No para los débiles o los indecisos".

La utilización de una ceremonia solemne que honra a militares fallecidos –hasta ese momento 13 en el conflicto con Irán– como carnada para recaudar fondos políticos, provocó una ola de críticas. El senador demócrata Andy Kim y la oficina del gobernador de California, Gavin Newsom, condenaron la táctica por ser insensible y oportunista.

Este episodio ilustra cómo, en ambos ámbitos –el financiero-especulativo y el político–, el conflicto y el sufrimiento humano se están convirtiendo en commodities, en herramientas para obtener ganancias o ventajas.

Conclusión: ¿Hacia una sociedad insensible?​


La convergencia de estos fenómenos –apuestas anónimas sobre guerras, acoso a periodistas, una regulación laxa e instrumentalización política del conflicto– pinta un cuadro preocupante.

No se trata solo de un debate sobre la legalidad de las apuestas. Se trata de un cambio en la percepción colectiva. Cuando la muerte de miles, la inestabilidad de regiones enteras y el destino de líderes se reducen a líneas de código en un contrato financiero y a oportunidades de enriquecimiento, se erosiona algo fundamental de la empatía y la gravedad con la que la sociedad aborda los conflictos.

Como resume Horvath: "Aunque seas muy consciente de que ‘esto es sensacional’, tu cerebro lo interiorizará y empezará a verlo como algo que podría ser, en cierto modo, normal".

La pregunta que queda flotando es si, como sociedad, estamos dispuestos a normalizar que la tragedia ajena sea el campo de juego para nuestra especulación, o si encontraremos los límites éticos y legales para decir "basta".

El Congreso de EE.UU. tiene ahora una oportunidad crucial para actuar. Mientras tanto, plataformas como Polymarket siguen operando, y apostadores anónimos siguen convirtiendo noticias sobre bombardeos y fallecimientos en alertas de ganancias en sus smartphones.
 
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