BRICS impulsa un nuevo sistema de pagos transfronterizos con la UPI india como modelo
Los ministros de Relaciones Exteriores de los países BRICS acordaron durante su reunión en Nueva Delhi lanzar una fase piloto para un sistema de pagos transfronterizos inspirado directamente en la Interfaz de Pagos Unificada (UPI) de la India. Este movimiento representa un paso concreto hacia la reducción de la dependencia del dólar estadounidense en las transacciones comerciales entre las naciones del bloque.
El anuncio se produjo tras intensas negociaciones en las que la delegación india presentó su exitosa plataforma digital como modelo viable para agilizar los pagos internacionales. La UPI india procesa actualmente más de 13 mil millones de transacciones mensuales, lo que la convierte en uno de los sistemas de pago en tiempo real más grandes del mundo.
El sistema piloto buscará conectar los sistemas de pago nacionales de los países miembros, permitiendo transferencias directas entre cuentas bancarias sin intermediarios financieros tradicionales. Esto reduciría significativamente los costos de transacción y los tiempos de liquidación, que actualmente pueden demorar hasta varios días hábiles.
China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, junto con los nuevos miembros incorporados en 2024 como Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos, participarán en las pruebas iniciales. Se espera que el piloto comience antes de finales de 2025, sujeto a la finalización de los acuerdos técnicos y regulatorios necesarios.
La UPI india funciona como una capa de interoperabilidad que permite a los usuarios de diferentes bancos realizar pagos instantáneos mediante un simple identificador virtual. El sistema BRICS adaptaría este concepto a nivel internacional, utilizando monedas locales en lugar del dólar como referencia.
Implicaciones para el comercio global y las economías emergentes
La implementación de este sistema podría transformar el comercio entre las economías emergentes. Actualmente, las transacciones entre países BRICS requieren conversiones a dólares estadounidenses, lo que añade costos de cambio de divisas y expone a las empresas a fluctuaciones del tipo de cambio.
Con el nuevo sistema, un exportador brasileño podría recibir pagos directamente en reales brasileños de un importador indio, quien pagaría en rupias indias. El sistema se encargaría de la conversión automática utilizando tipos de cambio acordados bilateral o multilateralmente.
Los bancos centrales de los países miembros están desarrollando un mecanismo de liquidación que utilizaría una cesta de monedas BRICS como referencia. Esta cesta incluiría el yuan chino, el rublo ruso, el real brasileño, la rupia india y el rand sudafricano, con ponderaciones basadas en el volumen comercial de cada país.
Rusia ha mostrado especial interés en el proyecto, ya que busca alternativas al sistema SWIFT y al dólar tras las sanciones financieras impuestas por Occidente. El banco central ruso ya ha desarrollado su propia versión de la UPI, conocida como Sistema de Pagos Rápidos, que podría integrarse fácilmente en la infraestructura BRICS.
China, por su parte, ve en este sistema una oportunidad para internacionalizar el yuan sin depender exclusivamente de los mercados financieros occidentales. El Banco Popular de China ya ha firmado acuerdos de swap de divisas con varios países BRICS, lo que facilitaría la implementación del nuevo sistema.
Desafíos técnicos y regulatorios que enfrenta el piloto
A pesar del optimismo, el proyecto enfrenta obstáculos significativos. La heterogeneidad de los sistemas financieros nacionales requiere una armonización regulatoria compleja. Cada país tiene leyes diferentes sobre protección de datos, prevención de lavado de dinero y supervisión financiera.
India, por ejemplo, exige que todos los datos de pagos se almacenen localmente, mientras que China tiene estrictos controles de capital que limitan los flujos transfronterizos. Rusia y Brasil tienen regulaciones específicas para transacciones internacionales que deberán alinearse.
El Banco Central de Brasil ha expresado su preocupación por la volatilidad de las monedas emergentes. El real brasileño ha perdido más del 20% de su valor frente al dólar en los últimos dos años, lo que podría complicar los acuerdos de tipos de cambio fijos dentro del sistema.
Sudáfrica ha solicitado garantías de que el sistema no excluirá a los bancos más pequeños ni a las instituciones financieras no bancarias. El rand sudafricano es la moneda más líquida de África, pero el país tiene una infraestructura digital limitada en zonas rurales.
Etiopía y Egipto, como nuevos miembros, necesitarán asistencia técnica significativa para modernizar sus sistemas de pago. Ambos países dependen en gran medida de las remesas y las transacciones en efectivo, lo que dificulta la adopción inmediata de pagos digitales transfronterizos.
Impacto potencial en los mercados financieros y las divisas
El lanzamiento del piloto ya ha generado reacciones en los mercados de divisas. El índice del dólar estadounidense cayó ligeramente tras el anuncio, mientras que las monedas de los países BRICS mostraron cierta apreciación moderada.
Los analistas financieros advierten que el impacto real dependerá del volumen de transacciones que procese el sistema. Si solo maneja el comercio intra-BRICS, que representa aproximadamente el 15% del comercio global, el efecto sobre la demanda de dólares sería limitado.
Sin embargo, si el sistema logra atraer a otros países en desarrollo, como Indonesia, Turquía o Nigeria, podría erosionar gradualmente el papel del dólar como moneda de reserva global. Estos países ya han expresado interés en unirse al sistema BRICS de pagos como observadores.
El Fondo Monetario Internacional ha seguido de cerca el desarrollo del proyecto. En un informe reciente, señaló que la fragmentación de los sistemas de pago globales podría aumentar los costos de transacción a corto plazo, pero también podría fomentar una mayor competencia y eficiencia a largo plazo.
Los bancos centrales de los países BRICS han asegurado que el sistema no pretende reemplazar al dólar, sino ofrecer una alternativa para transacciones específicas. La interoperabilidad con los sistemas existentes será clave para evitar la duplicación de infraestructura.
Próximos pasos y cronograma estimado
La reunión de Nueva Delhi estableció un cronograma preliminar para el piloto. Durante los próximos seis meses, los equipos técnicos de cada país desarrollarán los protocolos de conexión y las interfaces de programación de aplicaciones necesarias.
Se espera que las pruebas iniciales involucren transacciones de bajo valor entre bancos centrales y unas pocas instituciones financieras seleccionadas. Si los resultados son positivos, el sistema se expandirá gradualmente a transacciones comerciales reales entre empresas.
El Ministerio de Finanzas de India actuará como coordinador del proyecto, aprovechando su experiencia con la UPI. La Corporación Nacional de Pagos de India, que desarrolló la UPI, proporcionará asistencia técnica a los demás países miembros.
Rusia ha ofrecido alojar el nodo central del sistema en Moscú, mientras que China ha propuesto utilizar su infraestructura de nube para el procesamiento de datos. La decisión final sobre la ubicación del centro de datos principal se tomará en la próxima cumbre BRICS programada para octubre.
Sudáfrica ha solicitado que el sistema incluya un mecanismo de compensación para países con déficits comerciales crónicos. Esto permitiría que las naciones más pequeñas acumulen créditos en lugar de tener que liquidar saldos en divisas fuertes inmediatamente.
El éxito del piloto podría allanar el camino para una adopción más amplia del sistema en 2026. Los países BRICS representan colectivamente más del 35% del PIB global y el 40% de la población mundial, lo que le daría al sistema un peso económico significativo desde el inicio.
Los observadores internacionales consideran que este proyecto es el intento más serio hasta la fecha de crear una alternativa viable al sistema financiero dominado por Occidente. Si logra superar los desafíos técnicos y regulatorios, podría redefinir las reglas del comercio internacional para las economías emergentes.