Polymarket: El polémico negocio de apostar por guerros y catástrofes
Hasta hace muy poco, cualquier usuario con una cuenta en Polymarket podía apostar dinero sobre una pregunta escalofriante: cuándo explotaría la próxima bomba atómica. La plataforma, que se define como un "mercado de predicciones", permitía pujar con más de 650.000 dólares en juego sobre la fecha de un posible holocausto nuclear.
Aunque esas apuestas específicas fueron retiradas tras las quejas, un simple vistazo a la portada de la web revela que el modelo de negocio no ha cambiado. Esta semana, los usuarios pueden seguir especulando con dinero real sobre asuntos de una gravedad extrema.
¿Sobre qué se puede apostar hoy?
Las predicciones activas en Polymarket abarcan desde conflictos geopolíticos hasta eventos sobrenaturales, creando un catálogo surrealista y a menudo perturbador.
Algunos de los mercados más destacados incluyen:
- La fecha en la que tropas estadounidenses entrarán en Irán.
- Si Israel lanzará "una gran ofensiva terrestre en el Líbano" antes de final de mes.
- Si Jesucristo regresará a la Tierra antes de fin de año (los usuarios le dan un 4% de probabilidad).
- Si EEUU anunciará la existencia de extraterrestres en ese mismo plazo. Esta apuesta ha movido casi 14 millones de dólares, con cerca de un 18% del dinero apostando por el "sí".
La retirada de las apuestas sobre bombas nucleares parece, por tanto, un gesto aislado y no un cambio de rumbo ético. La esencia de la plataforma sigue siendo la misma: monetizar la especulación sobre cualquier evento futuro, sin importar su naturaleza trágica o frívola.
El mecanismo: No son apuestas tradicionales
Polymarket no funciona como una casa de apuestas deportivas al uso. Es un mercado de predicciones descentralizado, construido sobre tecnología blockchain.
Los usuarios compran "acciones" (tokens) a favor o en contra de un enunciado concreto (por ejemplo, "Guerra EEUU-Irán antes del 1 de junio"). El precio de cada acción fluctúa entre 0 y 1 dólar, en función de la oferta y la demanda, reflejando la probabilidad percibida por el mercado de que el evento ocurra.
Si compras una acción a 0.30 dólares apostando por el "SÍ" y el evento sucede, recibes 1 dólar por cada acción, obteniendo un beneficio. Si no sucede, la acción pasa a valer 0. Este modelo, inspirado en los mercados de predicción y las "ideas futures", despegó masivamente durante las elecciones presidenciales de EEUU de 2024, moviendo más de 3.500 millones de dólares en predicciones sobre el ganador.
La sombra de la información privilegiada y el posible delito
Recientemente, Polymarket ha saltado a las portadas no solo por su temática, sino por movimientos sospechosos en sus mercados. La empresa de análisis Bubblemaps detectó que seis usuarios con cuentas recién creadas acertaron con precisión la fecha del ataque de EEUU sobre Irán, obteniendo ganancias superiores al millón de dólares.
No es la primera vez. Sucedió algo similar durante la intervención estadounidense en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Estos patrones han disparado las sospechas de que actores con información privilegiada (posiblemente vinculados a gobiernos o servicios de inteligencia) están utilizando la plataforma para lucrarse.
¿Es esto legal? Según Víctor Muñoz Casalta, profesor de Derecho Penal en la UAB, en el ordenamiento jurídico español, este comportamiento podría constituir un delito de estafa.
"El hecho de que alguien tenga algún tipo de información que motive el conocimiento del evento sobre el que apuesta sería constitutivo de un delito de estafa", explica. "En una apuesta, cuando no existe el componente de azar porque se conoce el resultado, se está incurriendo en un engaño. Y el engaño es uno de los elementos típicos del delito de estafa".
La gran incógnita es la jurisdicción. Polymarket está registrada fuera de España, y la aplicación de la ley se complica. Sin embargo, la "teoría de la ubicuidad" en derecho penal español establece que podría ser competente cualquier tribunal donde se haya manifestado algún elemento del delito, como el lugar desde donde un usuario español realizó la apuesta con información privilegiada.
La postura de Polymarket: Incentivar la "revelación de información"
El fundador y CEO de Polymarket, Shayne Coplan (un multimillonario de 27 años), no solo no ve un problema en estas apuestas, sino que defiende su valor. En una entrevista en la CBS, definió su plataforma como "lo más preciso que tenemos como humanidad en este momento" para predecir el futuro, una especie de "bola de cristal" colectiva.
Respecto a la información privilegiada, Coplan ha sido claro: para él, no es un problema, sino una característica. "Lo bueno de Polymarket es que crea este incentivo financiero para que la gente vaya y divulgue la información al mercado", declaró en enero. Bajo esta lógica, la plataforma no sería un espacio para el juego, sino un mecanismo de mercado para descubrir y revelar información oculta, aunque sea sobre operaciones militares secretas.
Esta visión ha atraído a figuras poderosas. La empresa, valorada en 9.000 millones de dólares, nombró en agosto pasado a Donald Trump Jr., hijo del expresidente estadounidense, miembro de su consejo asesor.
El debate moral: ¿Es ético lucrarse con la desgracia?
Más allá de la legalidad, el debate más intenso gira en torno a la moralidad. ¿Debe existir un mercado donde se pueda ganar dinero especulando sobre cuándo estallará una guerra, cuántas personas morirán en un conflicto o si ocurrirá un atentado?
El senador demócrata estadounidense Chris Murphy lo expresó con contundencia: "Es una locura que esto sea legal. La gente del entorno de Trump se beneficia de la guerra y la muerte". Anunció su intención de presentar legislación para prohibir este tipo de mercados de predicciones sobre violencia.
El profesor Muñoz Casalta descarta que, por ahora, estas apuestas puedan considerarse un delito de apología de la violencia en sí mismas. Pero la ausencia de un delito no zanja la cuestión ética. Normalizar la especulación financiera sobre tragedias humanas despierta profundas preocupaciones sobre la insensibilidad y la posible banalización del sufrimiento.
Un mundo de contrastes: De la guerra al tiempo en Seúl
Lo que quizás mejor define la naturaleza de Polymarket es el contraste absurdo de sus mercados. En la misma página, junto a las apuestas sobre invasiones militares, los usuarios pueden especular sobre asuntos completamente banales.
Ejemplos de esta dualidad:
- ¿Cuántos tuits escribirá Elon Musk esta semana en X?
- ¿Quién ganará el próximo Mundial de Fútbol (España es favorita)?
- ¿Qué temperatura hará en Seúl el próximo fin de semana?
Esta mezcla de lo trascendental y lo trivial sitúa a Polymarket en un territorio ambiguo. Para sus defensores, es un ejercicio de libertad de mercado y un termómetro de la sabiduría de las multitudes. Para sus críticos, es un casino global sin escrúpulos que monetiza la incertidumbre, incluso cuando esta implica muerte y destrucción.
Conclusión: Un espejo de nuestro tiempo
Polymarket es, en muchos sentidos, un reflejo de la era digital: la confluencia de las finanzas descentralizadas, la cultura de la predicción, la desinformación y una cierta deshumanización de los conflictos.
Plantea preguntas incómodas para las que no tenemos respuestas fáciles:
- ¿Dónde están los límites de lo que puede ser objeto de un mercado?
- ¿Cómo se regula una plataforma global y descentralizada?
- ¿La "sabiduría de las multitudes" justifica la creación de incentivos económicos para revelar secretos de estado o información sobre operaciones militares?
- ¿Estamos cruzando una línea ética al convertir la tragedia humana en un activo financiero especulativo?
Mientras los legisladores intentan ponerse al día y los debates morales continúan, Polymarket sigue operando. Sus mercados, un extraño barómetro de nuestros miedos, nuestras esperanzas y nuestra capacidad para encontrar oportunidades de negocio en cualquier escenario, por terrible que sea, siguen activos. El tiempo dirá si plataformas como esta son el futuro de la predicción o un experimento social que la sociedad finalmente decide regular o rechazar.