[TITLE]Polymarket: La polémica plataforma de apuestas valuada en US$ 9.000 millones y su bloqueo en Argentina[/TITLE]
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Argentina tomó una decisión inédita en la región: bloquear el acceso a Polymarket, la plataforma de predicciones más grande del mundo. La medida surgió de una resolución de la Justicia porteña, que ordenó restringir el sitio web y quitar la app de las tiendas de Google y Apple.
La decisión se basó en que la plataforma operaba sin autorización y presentaba riesgos elevados para los usuarios. Para las autoridades locales, el sistema funcionaba en los hechos como una modalidad de apuestas online encubierta bajo la etiqueta de "mercado de predicciones".
El expediente se abrió tras una denuncia de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires. La plataforma, que permitía operar con criptomonedas y tarjetas de crédito, no exigía controles sólidos de identidad ni de edad y habilitaba la apertura de cuentas en pocos minutos.
Para la Justicia, esa combinación abría la puerta a un acceso sin filtros, incluso para menores de edad. Pero la discusión no quedó limitada a un problema regulatorio.
El bloqueo llegó pocos días después de un episodio particularmente llamativo. Minutos antes de que el INDEC difundiera la inflación de febrero, la plataforma registró movimientos que acertaron al dato oficial tras un giro brusco en la tendencia.
Ese episodio alimentó sospechas sobre un posible uso anticipado de información sensible para obtener ganancias mediante bonos ajustados por CER. Aunque la investigación que llevó al bloqueo no nació por ese hecho puntual, el caso expuso de manera descarnada qué clase de incentivos mueve a estos mercados.
Polymarket nació en marzo de 2020 en Nueva York, en pleno arranque de la pandemia. Su creador fue Shayne Coplan, un emprendedor que a los 27 años pasó a integrar la lista de multimillonarios hechos a sí mismos más jóvenes del mundo gracias a su participación en la compañía.
Según los datos aportados, Coplan conservó cerca del 11% de la firma, una porción que alcanzó un valor de al menos US$ 1.000 millones.
El origen de la empresa combinó dos obsesiones de su fundador: las criptomonedas y la idea de construir una herramienta que, según su propia visión, permitiera leer mejor la realidad. Coplan empezó a experimentar con cripto cuando tenía 14 años y tomó como referencia experiencias previas montadas sobre Ethereum, como Augur y Gnosis, que nunca lograron masividad.
Con Polymarket, buscó llevar ese formato a una escala mucho mayor.
Los primeros mercados que ofreció estuvieron vinculados al COVID-19. Los usuarios podían apostar sobre la fecha de reapertura de ciudades o sobre la llegada de vacunas en momentos determinados.
La lógica era simple:
Ese mecanismo imitó rasgos del mercado financiero tradicional y, al mismo tiempo, tomó elementos clásicos del juego. Ahí estuvo, justamente, una de las tensiones que acompañó a la empresa desde su nacimiento.
Mientras sus impulsores la presentaron como una fuente de información colectiva o una herramienta para procesar expectativas, reguladores y fiscales de distintos países observaron otra cosa: había dinero en juego, un resultado incierto y la posibilidad de ganar o perder. En otras palabras, la estructura de una apuesta.
El crecimiento de Polymarket fue meteórico. A comienzos de 2025, la startup estaba valuada en apenas US$ 1.200 millones. Poco después, la firma dueña de la Bolsa de Nueva York, Intercontinental Exchange (ICE), anunció una inversión de US$ 2.000 millones a cambio de una participación del 20%.
Esta operación llevó la valuación de la compañía a US$ 9.000 millones, según PitchBook. Para una empresa nacida apenas cinco años antes, el salto fue extraordinario.
Pero ICE no fue el único actor de peso. Coplan también reveló dos rondas de financiamiento que hasta ese momento no habían trascendido y que sumaron US$ 205 millones. En esa lista aparecieron nombres muy conocidos:
También participaron Founders Fund, el fondo de Peter Thiel, y Coinbase, liderada por Brian Armstrong. Incluso el jugador de la NFL Saquon Barkley se sumó como inversor ángel.
Ese mapa de accionistas e inversores mostró algo más que respaldo financiero. Expuso una trama donde confluyeron grandes nombres de Silicon Valley, referentes del negocio cripto y figuras con llegada a la política y al sistema financiero tradicional.
La sociedad con ICE aportó una pista clave. Además de invertir, la empresa acordó transformarse en distribuidora global de los datos basados en eventos de Polymarket y colaborar en futuras iniciativas de tokenización.
El mensaje de fondo fue claro: el negocio ya no pasaba solo por captar usuarios minoristas que apuestan sobre elecciones o partidos, sino también por vender señales de mercado a instituciones más grandes.
En ese tablero también aparecieron vínculos con el poder en Washington. Según la información aportada, Donald Trump Jr. invirtió en la empresa y se integró a su consejo asesor a través de 1789 Capital.
A la vez, otro nombre cercano fue Jeffrey Sprecher, CEO de ICE, junto con Kelly Loeffler, ambos con lazos fuertes con Donald Trump. Esa red mostró cómo los mercados de predicción dejaron de ser una rareza de internet para convertirse en una pieza observada por fondos, operadores políticos y compañías financieras de primera línea.
El ascenso de Polymarket no estuvo exento de choques con reguladores. En enero de 2022, la empresa pagó una multa de US$ 1,4 millones a la CFTC de Estados Unidos por ofrecer mercados no registrados.
Como parte de ese acuerdo, se le ordenó bloquear el acceso a usuarios estadounidenses. Esa sanción marcó un antecedente relevante: para el regulador, la plataforma no podía operar libremente sin encuadre legal.
Sin embargo, el freno no detuvo la expansión. Durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos del año pasado, Polymarket alcanzó un volumen de operaciones de US$ 3.600 millones.
Ese dato reveló hasta qué punto estas plataformas pasaron a funcionar como un termómetro alternativo de la opinión pública y de las apuestas sobre hechos políticos.
Poco después de esos comicios, el FBI allanó el departamento de Coplan y secuestró sus dispositivos en el marco de una investigación por posibles incumplimientos del acuerdo con la CFTC.
Más tarde, en julio de 2025, tanto la CFTC como el Departamento de Justicia cerraron sus investigaciones. Apenas una semana después, Polymarket anunció la compra de QCX, una bolsa de derivados con licencia de la CFTC, por US$ 112 millones.
Ese movimiento le abrió la posibilidad de lanzar operaciones a nivel nacional bajo un esquema regulado. En septiembre, la CFTC autorizó el inicio de actividades.
El dato político no pasó inadvertido: la habilitación llegó en un contexto de mayor flexibilidad del gobierno actual de Estados Unidos hacia los mercados de predicción y las criptomonedas.
En paralelo, la competencia se endureció. Kalshi, principal rival de Polymarket, también salió a buscar fondos y anunció una recaudación de US$ 300 millones con una valuación de US$ 5.000 millones.
Según los datos citados, Kalshi llegó a mover US$ 956 millones en una semana, contra US$ 465 millones de Polymarket, apalancada sobre todo en mercados deportivos. Polymarket, en cambio, mantuvo una ventaja en el terreno político.
Esa rivalidad dejó a la vista que el negocio no fue una moda pasajera: se convirtió en una industria con jugadores grandes, lobby y puja por regulación.
En noviembre de 2025, investigadores de la Universidad de Columbia publicaron un estudio de 80 páginas en el que analizaron dos años de datos de Polymarket. La conclusión fue alarmante: cerca del 25% del volumen total de operaciones en la plataforma era artificial.
Según el trabajo, los usuarios compraban y vendían contratos entre sí o a través de grupos de billeteras coordinados, para dar la apariencia de actividad sin asumir un riesgo real de mercado.
En algunas semanas, en los mercados electorales y deportivos, el volumen falso superó el 90%. Además, un grupo de más de 43.000 billeteras generó casi US$ 1 millón en volumen y casi todo quedó marcado como operaciones ficticias.
Los investigadores aclararon que, en principio, Polymarket no estaba detrás de esa manipulación. Aun así, advirtieron que la plataforma no cobra comisiones por transacción, no exige verificación de identidad y funciona con billeteras blockchain anónimas.
Esa combinación, señalaron, la vuelve especialmente vulnerable a este tipo de maniobras. La sospecha apunta a una motivación concreta: inflar las métricas de uso para influir en un futuro airdrop de tokens.
Esto es importante porque el volumen funciona como la señal de prueba social más fuerte en un mercado de predicciones. Cuando ves un contrato con millones de transacciones, el instinto te empuja a creer que miles de personas informadas coinciden en la misma postura.
Sin embargo, el estudio de Columbia planteó que, en muchos casos, ese volumen en realidad responde a un grupo reducido de inversores que recicla el mismo dinero en un circuito cerrado y esto genera una ilusión de consenso que no existe.
El 1 de marzo, mientras el Arsenal recibía al Chelsea en el Emirates Stadium en un partido decisivo para el título de la Premier League, una cuenta anónima de Polymarket llamada "majorexploiter" estaba acumulando posiciones.
Durante los 21 minutos previos al inicio del partido, el inversor ejecutó más de 650 órdenes de compra individuales en "¿Ganará el Arsenal FC?", acumulando 4,53 millones de dólares en acciones de YES a un precio promedio de 65 centavos.
Arsenal ganó 2 a 1. La posición se cerró en US$ 6,95 millones. La ganancia de ese partido fue de US$ 2,42 millones. Fue la tercera apuesta ganadora en 72 horas.
Según los datos de la plataforma, la cuenta se creó el 2 de febrero de 2026. Recibió cerca de US$ 9,4 millones en financiamiento en USDC y, desde entonces, operó en apenas tres mercados.
Sin embargo, esta no es la clase de historia que más predomina. Un análisis sobre 1,7 millones de direcciones de Polymarket, publicado a fines de diciembre de 2025, reveló que el 70% de los usuarios perdió dinero.
Entre quienes lograron ganancias, menos del 0,04% de las direcciones concentró más del 70% del total, unos US$ 3.700 millones. Si ganaste más de US$ 1.000, entraste dentro del 5% de los participantes con mejores resultados.
En cambio, la mayoría de las direcciones rentables obtuvo entre cero y US$ 1.000, una franja que en conjunto explicó menos del 1% de las ganancias totales.
El patrón replica lo que los reguladores europeos documentaron durante años en el trading minorista apalancado. Aunque muchas veces se lo presenta como una herramienta de "sabiduría colectiva", el mercado de predicción opera en los hechos como un sistema de transferencia de riqueza.
Va desde participantes ocasionales hacia una minoría de operadores sofisticados que usan bots, estrategias de arbitraje y, en algunos casos, operaciones basadas en información no pública.
Un analista independiente advirtió en diciembre de 2025 que las ventajas estructurales que benefician a los inversores con información privilegiada convirtieron a la mayoría de los usuarios minoristas en "liquidez de salida".
Este es el término que usa el sector para describir a las personas que compran en el punto más alto de un movimiento que alguien inició después de conocer de antemano el resultado.
Por ejemplo, un operador conocido como AlphaRaccoon ganó más de US$ 1 millón en apenas 24 horas gracias a apuestas con una precisión difícil de explicar sobre el ranking de Google para 2025 en búsquedas.
Su historial, casi perfecto, incluyó 22 aciertos en 23 intentos, un nivel que despertó sospechas de uso de información privilegiada.
Horas antes de que aviones de guerra de Estados Unidos e Israel atacaran objetivos en Irán el 28 de febrero, un grupo de cuentas recién creadas en Polymarket ya había hecho sus apuestas. Sabían lo que se venía, o al menos operaron como si lo supieran.
Seis billeteras, todas financiadas dentro de las 24 horas posteriores a los ataques, apostaron en conjunto por el "SÍ" a la pregunta: "¿Atacará Estados Unidos a Irán antes del 28 de febrero de 2026?".
Cuando cayeron las bombas, esas apuestas generaron cerca de US$ 1,2 millones, según la firma de análisis blockchain Bubblemaps.
La inversión individual más grande transformó US$ 61.000 en US$ 493.000, es decir, una rentabilidad del 821% en cuestión de días. Un análisis de los datos on-chain del libro de órdenes de Polymarket confirmó ese patrón sospechoso.
Al menos dos de las billeteras ganadoras, identificadas como "Lettucehead718" y "suffix-295", hicieron operaciones con marcas de tiempo idénticas el 27 de febrero: compraron acciones del "YES" en el mercado del 28 de febrero con apenas segundos de diferencia.
Ambas billeteras habían operado en menos de 10 mercados a lo largo de todo su historial. Las dos también hicieron apuestas pequeñas en fechas cercanas, una táctica que analistas de Polymarket describieron como operaciones "señuelo".
Estas operaciones están pensadas para que una maniobra con información privilegiada parezca simple especulación.
Poco antes había pasado algo parecido con usuarios de Polymarket que lograron ganancias sospechosas al apostar por la captura, a manos de Estados Unidos, del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro.
Uno de ellos, cuya identidad no trascendió y que se sumó a Polymarket en diciembre, ganó más de US$ 400.000 después de apostar US$ 32.537 a la caída de Maduro.
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Polymarket: La polémica plataforma de apuestas valuada en US$ 9.000 millones y su bloqueo en Argentina
Argentina tomó una decisión inédita en la región: bloquear el acceso a Polymarket, la plataforma de predicciones más grande del mundo. La medida surgió de una resolución de la Justicia porteña, que ordenó restringir el sitio web y quitar la app de las tiendas de Google y Apple.
La decisión se basó en que la plataforma operaba sin autorización y presentaba riesgos elevados para los usuarios. Para las autoridades locales, el sistema funcionaba en los hechos como una modalidad de apuestas online encubierta bajo la etiqueta de "mercado de predicciones".
El expediente se abrió tras una denuncia de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires. La plataforma, que permitía operar con criptomonedas y tarjetas de crédito, no exigía controles sólidos de identidad ni de edad y habilitaba la apertura de cuentas en pocos minutos.
Para la Justicia, esa combinación abría la puerta a un acceso sin filtros, incluso para menores de edad. Pero la discusión no quedó limitada a un problema regulatorio.
El episodio que encendió las alarmas
El bloqueo llegó pocos días después de un episodio particularmente llamativo. Minutos antes de que el INDEC difundiera la inflación de febrero, la plataforma registró movimientos que acertaron al dato oficial tras un giro brusco en la tendencia.
Ese episodio alimentó sospechas sobre un posible uso anticipado de información sensible para obtener ganancias mediante bonos ajustados por CER. Aunque la investigación que llevó al bloqueo no nació por ese hecho puntual, el caso expuso de manera descarnada qué clase de incentivos mueve a estos mercados.
Una empresa valuada en US$ 9.000 millones
Polymarket nació en marzo de 2020 en Nueva York, en pleno arranque de la pandemia. Su creador fue Shayne Coplan, un emprendedor que a los 27 años pasó a integrar la lista de multimillonarios hechos a sí mismos más jóvenes del mundo gracias a su participación en la compañía.
Según los datos aportados, Coplan conservó cerca del 11% de la firma, una porción que alcanzó un valor de al menos US$ 1.000 millones.
El origen de la empresa combinó dos obsesiones de su fundador: las criptomonedas y la idea de construir una herramienta que, según su propia visión, permitiera leer mejor la realidad. Coplan empezó a experimentar con cripto cuando tenía 14 años y tomó como referencia experiencias previas montadas sobre Ethereum, como Augur y Gnosis, que nunca lograron masividad.
Con Polymarket, buscó llevar ese formato a una escala mucho mayor.
Cómo funciona el mecanismo
Los primeros mercados que ofreció estuvieron vinculados al COVID-19. Los usuarios podían apostar sobre la fecha de reapertura de ciudades o sobre la llegada de vacunas en momentos determinados.
La lógica era simple:
- Cada evento se dividía entre dos posibles desenlaces: "Sí" o "No"
- El precio de cada posición oscilaba entre US$ 0 y US$ 1 según oferta y demanda
- Si un resultado parecía más probable, su precio subía
- Si luego ese resultado se confirmaba, pagaba US$ 1 por contrato
Ese mecanismo imitó rasgos del mercado financiero tradicional y, al mismo tiempo, tomó elementos clásicos del juego. Ahí estuvo, justamente, una de las tensiones que acompañó a la empresa desde su nacimiento.
Mientras sus impulsores la presentaron como una fuente de información colectiva o una herramienta para procesar expectativas, reguladores y fiscales de distintos países observaron otra cosa: había dinero en juego, un resultado incierto y la posibilidad de ganar o perder. En otras palabras, la estructura de una apuesta.
Quiénes financian y con qué intereses
El crecimiento de Polymarket fue meteórico. A comienzos de 2025, la startup estaba valuada en apenas US$ 1.200 millones. Poco después, la firma dueña de la Bolsa de Nueva York, Intercontinental Exchange (ICE), anunció una inversión de US$ 2.000 millones a cambio de una participación del 20%.
Esta operación llevó la valuación de la compañía a US$ 9.000 millones, según PitchBook. Para una empresa nacida apenas cinco años antes, el salto fue extraordinario.
Pero ICE no fue el único actor de peso. Coplan también reveló dos rondas de financiamiento que hasta ese momento no habían trascendido y que sumaron US$ 205 millones. En esa lista aparecieron nombres muy conocidos:
- Joe Gebbia, cofundador de Airbnb
- Vitalik Buterin, fundador de Ethereum
- Dylan Field, de Figma
- Mark Pincus, de Zynga
- Travis Kalanick, de Uber
- Glenn Dubin, histórico inversor de fondos de cobertura
También participaron Founders Fund, el fondo de Peter Thiel, y Coinbase, liderada por Brian Armstrong. Incluso el jugador de la NFL Saquon Barkley se sumó como inversor ángel.
Ese mapa de accionistas e inversores mostró algo más que respaldo financiero. Expuso una trama donde confluyeron grandes nombres de Silicon Valley, referentes del negocio cripto y figuras con llegada a la política y al sistema financiero tradicional.
La sociedad con ICE aportó una pista clave. Además de invertir, la empresa acordó transformarse en distribuidora global de los datos basados en eventos de Polymarket y colaborar en futuras iniciativas de tokenización.
El mensaje de fondo fue claro: el negocio ya no pasaba solo por captar usuarios minoristas que apuestan sobre elecciones o partidos, sino también por vender señales de mercado a instituciones más grandes.
Vínculos con el poder político
En ese tablero también aparecieron vínculos con el poder en Washington. Según la información aportada, Donald Trump Jr. invirtió en la empresa y se integró a su consejo asesor a través de 1789 Capital.
A la vez, otro nombre cercano fue Jeffrey Sprecher, CEO de ICE, junto con Kelly Loeffler, ambos con lazos fuertes con Donald Trump. Esa red mostró cómo los mercados de predicción dejaron de ser una rareza de internet para convertirse en una pieza observada por fondos, operadores políticos y compañías financieras de primera línea.
Las polémicas regulatorias
El ascenso de Polymarket no estuvo exento de choques con reguladores. En enero de 2022, la empresa pagó una multa de US$ 1,4 millones a la CFTC de Estados Unidos por ofrecer mercados no registrados.
Como parte de ese acuerdo, se le ordenó bloquear el acceso a usuarios estadounidenses. Esa sanción marcó un antecedente relevante: para el regulador, la plataforma no podía operar libremente sin encuadre legal.
Sin embargo, el freno no detuvo la expansión. Durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos del año pasado, Polymarket alcanzó un volumen de operaciones de US$ 3.600 millones.
Ese dato reveló hasta qué punto estas plataformas pasaron a funcionar como un termómetro alternativo de la opinión pública y de las apuestas sobre hechos políticos.
Investigaciones y allanamientos
Poco después de esos comicios, el FBI allanó el departamento de Coplan y secuestró sus dispositivos en el marco de una investigación por posibles incumplimientos del acuerdo con la CFTC.
Más tarde, en julio de 2025, tanto la CFTC como el Departamento de Justicia cerraron sus investigaciones. Apenas una semana después, Polymarket anunció la compra de QCX, una bolsa de derivados con licencia de la CFTC, por US$ 112 millones.
Ese movimiento le abrió la posibilidad de lanzar operaciones a nivel nacional bajo un esquema regulado. En septiembre, la CFTC autorizó el inicio de actividades.
El dato político no pasó inadvertido: la habilitación llegó en un contexto de mayor flexibilidad del gobierno actual de Estados Unidos hacia los mercados de predicción y las criptomonedas.
La competencia se endurece
En paralelo, la competencia se endureció. Kalshi, principal rival de Polymarket, también salió a buscar fondos y anunció una recaudación de US$ 300 millones con una valuación de US$ 5.000 millones.
Según los datos citados, Kalshi llegó a mover US$ 956 millones en una semana, contra US$ 465 millones de Polymarket, apalancada sobre todo en mercados deportivos. Polymarket, en cambio, mantuvo una ventaja en el terreno político.
Esa rivalidad dejó a la vista que el negocio no fue una moda pasajera: se convirtió en una industria con jugadores grandes, lobby y puja por regulación.
El detrás del negocio: cripto, bots y manipulación
En noviembre de 2025, investigadores de la Universidad de Columbia publicaron un estudio de 80 páginas en el que analizaron dos años de datos de Polymarket. La conclusión fue alarmante: cerca del 25% del volumen total de operaciones en la plataforma era artificial.
Según el trabajo, los usuarios compraban y vendían contratos entre sí o a través de grupos de billeteras coordinados, para dar la apariencia de actividad sin asumir un riesgo real de mercado.
En algunas semanas, en los mercados electorales y deportivos, el volumen falso superó el 90%. Además, un grupo de más de 43.000 billeteras generó casi US$ 1 millón en volumen y casi todo quedó marcado como operaciones ficticias.
Los investigadores aclararon que, en principio, Polymarket no estaba detrás de esa manipulación. Aun así, advirtieron que la plataforma no cobra comisiones por transacción, no exige verificación de identidad y funciona con billeteras blockchain anónimas.
Esa combinación, señalaron, la vuelve especialmente vulnerable a este tipo de maniobras. La sospecha apunta a una motivación concreta: inflar las métricas de uso para influir en un futuro airdrop de tokens.
La ilusión de consenso
Esto es importante porque el volumen funciona como la señal de prueba social más fuerte en un mercado de predicciones. Cuando ves un contrato con millones de transacciones, el instinto te empuja a creer que miles de personas informadas coinciden en la misma postura.
Sin embargo, el estudio de Columbia planteó que, en muchos casos, ese volumen en realidad responde a un grupo reducido de inversores que recicla el mismo dinero en un circuito cerrado y esto genera una ilusión de consenso que no existe.
La trama de ganancias multimillonarias donde casi todos pierden
El 1 de marzo, mientras el Arsenal recibía al Chelsea en el Emirates Stadium en un partido decisivo para el título de la Premier League, una cuenta anónima de Polymarket llamada "majorexploiter" estaba acumulando posiciones.
Durante los 21 minutos previos al inicio del partido, el inversor ejecutó más de 650 órdenes de compra individuales en "¿Ganará el Arsenal FC?", acumulando 4,53 millones de dólares en acciones de YES a un precio promedio de 65 centavos.
Arsenal ganó 2 a 1. La posición se cerró en US$ 6,95 millones. La ganancia de ese partido fue de US$ 2,42 millones. Fue la tercera apuesta ganadora en 72 horas.
Según los datos de la plataforma, la cuenta se creó el 2 de febrero de 2026. Recibió cerca de US$ 9,4 millones en financiamiento en USDC y, desde entonces, operó en apenas tres mercados.
La realidad para la mayoría
Sin embargo, esta no es la clase de historia que más predomina. Un análisis sobre 1,7 millones de direcciones de Polymarket, publicado a fines de diciembre de 2025, reveló que el 70% de los usuarios perdió dinero.
Entre quienes lograron ganancias, menos del 0,04% de las direcciones concentró más del 70% del total, unos US$ 3.700 millones. Si ganaste más de US$ 1.000, entraste dentro del 5% de los participantes con mejores resultados.
En cambio, la mayoría de las direcciones rentables obtuvo entre cero y US$ 1.000, una franja que en conjunto explicó menos del 1% de las ganancias totales.
El patrón replica lo que los reguladores europeos documentaron durante años en el trading minorista apalancado. Aunque muchas veces se lo presenta como una herramienta de "sabiduría colectiva", el mercado de predicción opera en los hechos como un sistema de transferencia de riqueza.
Va desde participantes ocasionales hacia una minoría de operadores sofisticados que usan bots, estrategias de arbitraje y, en algunos casos, operaciones basadas en información no pública.
Las ventajas estructurales
Un analista independiente advirtió en diciembre de 2025 que las ventajas estructurales que benefician a los inversores con información privilegiada convirtieron a la mayoría de los usuarios minoristas en "liquidez de salida".
Este es el término que usa el sector para describir a las personas que compran en el punto más alto de un movimiento que alguien inició después de conocer de antemano el resultado.
Por ejemplo, un operador conocido como AlphaRaccoon ganó más de US$ 1 millón en apenas 24 horas gracias a apuestas con una precisión difícil de explicar sobre el ranking de Google para 2025 en búsquedas.
Su historial, casi perfecto, incluyó 22 aciertos en 23 intentos, un nivel que despertó sospechas de uso de información privilegiada.
Información privilegiada en acción
Horas antes de que aviones de guerra de Estados Unidos e Israel atacaran objetivos en Irán el 28 de febrero, un grupo de cuentas recién creadas en Polymarket ya había hecho sus apuestas. Sabían lo que se venía, o al menos operaron como si lo supieran.
Seis billeteras, todas financiadas dentro de las 24 horas posteriores a los ataques, apostaron en conjunto por el "SÍ" a la pregunta: "¿Atacará Estados Unidos a Irán antes del 28 de febrero de 2026?".
Cuando cayeron las bombas, esas apuestas generaron cerca de US$ 1,2 millones, según la firma de análisis blockchain Bubblemaps.
Patrones sospechosos
La inversión individual más grande transformó US$ 61.000 en US$ 493.000, es decir, una rentabilidad del 821% en cuestión de días. Un análisis de los datos on-chain del libro de órdenes de Polymarket confirmó ese patrón sospechoso.
Al menos dos de las billeteras ganadoras, identificadas como "Lettucehead718" y "suffix-295", hicieron operaciones con marcas de tiempo idénticas el 27 de febrero: compraron acciones del "YES" en el mercado del 28 de febrero con apenas segundos de diferencia.
Ambas billeteras habían operado en menos de 10 mercados a lo largo de todo su historial. Las dos también hicieron apuestas pequeñas en fechas cercanas, una táctica que analistas de Polymarket describieron como operaciones "señuelo".
Estas operaciones están pensadas para que una maniobra con información privilegiada parezca simple especulación.
Más casos similares
Poco antes había pasado algo parecido con usuarios de Polymarket que lograron ganancias sospechosas al apostar por la captura, a manos de Estados Unidos, del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro.
Uno de ellos, cuya identidad no trascendió y que se sumó a Polymarket en diciembre, ganó más de US$ 400.000 después de apostar US$ 32.537 a la caída de Maduro.
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