India ha más que duplicado los aranceles de importación del oro apenas días después de que el primer ministro Narendra Modi pidiera a los ciudadanos que dejaran de comprar el metal durante al menos un año. Esta medida, que eleva el impuesto del 7.5% al 15%, busca frenar la demanda interna y reducir el déficit comercial del país, pero también refleja una estrategia más amplia para cambiar hábitos culturales profundamente arraigados.
El oro es un pilar en la cultura india, utilizado en bodas, festivales y como reserva de valor en tiempos de incertidumbre. Sin embargo, Modi argumenta que esta tradición perjudica la economía nacional al incrementar las importaciones y debilitar la moneda. En un discurso reciente, instó a los ciudadanos a "pensar en el país" y posponer sus compras de oro por al menos un año, una petición que ha generado debate entre economistas y la población.
La decisión del gobierno de aumentar los aranceles no es nueva. India ha empleado esta táctica en el pasado para controlar la demanda, pero el contexto actual es único. Con la inflación global y la incertidumbre económica tras la pandemia, el oro ha alcanzado precios récord, lo que hace que la carga para los consumidores sea aún mayor. Además, el país es el segundo mayor consumidor de oro del mundo, solo detrás de China, y sus importaciones representan un lastre significativo para la balanza de pagos.
Modi también ha vinculado esta iniciativa con su campaña "Make in India" y la promoción de alternativas de inversión como los bonos soberanos de oro (SGB, por sus siglas en inglés). Estos bonos ofrecen rendimientos en efectivo y están exentos de impuestos a las ganancias de capital si se mantienen hasta el vencimiento, lo que busca desviar el interés del oro físico hacia instrumentos financieros que beneficien al Estado. Sin embargo, la penetración de estos bonos sigue siendo baja en comparación con la compra tradicional de joyas y lingotes.
Los críticos señalan que la estrategia puede ser contraproducente. Al aumentar los aranceles, se fomenta el contrabando de oro, un problema que ya afecta a India. Según datos del Consejo Mundial del Oro, el contrabando podría representar hasta el 20% del consumo total en algunos años. Esto no solo reduce los ingresos fiscales, sino que también socava los esfuerzos por formalizar la economía. Además, la medida podría perjudicar a las pequeñas empresas joyeras, que dependen de la demanda local y ya enfrentan márgenes ajustados.
Por otro lado, los defensores de la política argumentan que es necesaria para proteger la economía india en un momento de tensiones globales. El déficit comercial del país se ha ampliado debido al aumento de los precios del petróleo y otros bienes importados, y reducir la demanda de oro podría aliviar la presión sobre la rupia. En 2022, India importó más de 800 toneladas de oro, un valor que supera los 40 mil millones de dólares, lo que equivale a casi el 10% del total de importaciones del país.
El llamado de Modi también tiene un componente simbólico. Durante la pandemia, lanzó campañas similares para promover la donación de oro a bancos y cooperativas, con el fin de movilizar recursos para la recuperación económica. Aunque estas iniciativas tuvieron un éxito moderado, reflejan la voluntad del gobierno de desafiar normas culturales en nombre del desarrollo nacional. Sin embargo, cambiar la percepción del oro como un activo seguro no será fácil, especialmente en un país donde las familias invierten gran parte de sus ahorros en este metal.
Los expertos sugieren que, para que la estrategia funcione, el gobierno debe ofrecer incentivos más atractivos y educar a la población sobre los beneficios de las inversiones alternativas. Los bonos SGB, por ejemplo, tienen un rendimiento anual del 2.5% más el valor del oro al vencimiento, pero muchos indios desconfían de los instrumentos financieros debido a la falta de educación y a experiencias pasadas con fraudes. Además, la liquidez del oro físico es una ventaja que los bonos no pueden igualar, ya que se puede vender rápidamente en cualquier joyería.
En el corto plazo, es probable que la demanda de oro en India se reduzca, pero el impacto a largo plazo dependerá de cómo evolucione la economía global y de la capacidad del gobierno para implementar políticas complementarias. Mientras tanto, los precios del oro podrían estabilizarse o incluso caer si la demanda india se contrae significativamente, lo que afectaría a los mercados internacionales. Países como China y Estados Unidos también observan de cerca, ya que India es un actor clave en el mercado del oro.
Para los inversores, esta noticia subraya la importancia de diversificar las carteras y considerar los riesgos geopolíticos. Las acciones de empresas mineras como
$NEM (Newmont Corporation),
$GOLD (Gold) y $ABX podrían verse afectadas si la demanda india disminuye, aunque el oro sigue siendo un refugio seguro en tiempos de incertidumbre. Por otro lado, los fondos cotizados en bolsa (ETF) de oro, como
$GLD (SPDR GOLD SHARES) y $IAU, podrían experimentar volatilidad a corto plazo.
En conclusión, la petición de Modi de dejar de comprar oro es un movimiento audaz que refleja la necesidad de India de equilibrar sus cuentas externas y modernizar su economía. Sin embargo, el éxito de esta política dependerá de la capacidad del gobierno para convencer a una población arraigada en tradiciones milenarias. Mientras el debate continúa, el mundo observa cómo el consumo de oro en India podría redefinir los flujos globales de este metal precioso.